22 feb. 2012

Recuerdo bajar esas escaleras imposibles en la más absoluta oscuridad, conteniendo el aliento por el miedo a caer, y a ti delante de mí, con un brazo en mi hombro, repitiendo el número de escalones que faltaban. Recuerdo reír nerviosamente, atraerte hacia mí para besarte apasionadamente, sumergidos en aquella espesa negrura, y abrazarte tan fuerte que cuando salimos de allí cada uno llevaba una parte del otro consigo. Recuerdo que pensé que la felicidad era eso. Tú&yo, y nada más. De hecho lo sigo pensando.

3 comentarios :

  1. Seguro que ese recuerdo está asociado también a otros recuerdos con otras imágenes luminosas y llenas de color pero, no obstante, negritud, oscuridad, amor y felicidad me parece una combinación inusual y, en este caso, preciosa.

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  2. Es precioso, precioso! Gracias por compartirlo! :)

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  3. yo recuerdo otras escaleras, que quizá ni siquiera fueron escaleras, pero sí una mano en un hombro, y pensar que un tacto puede parir la felicidad más imposible.

    Leer y notar un escalofrío, es como beber viva. Eso he sentido.

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