15 feb. 2012

Recuerdo que siempre me obligabas a llevar mi cuaderno de dibujo a todos lados, como si perdurase tu empeño en hacer costumbre aquello que tú habías provocado hacía casi cuatro años: que yo comenzara a dibujar. 
Esa misma tarde probablemente habríamos limpiado el patio de hojas secas con la manguera, para refrescar los días de verano, y pasado una o dos horas en la cocina preparando una magnífica cena. Recuerdo entonces, sentir la leve angustia del que pronto debía partir, del que iba a dejar atrás por alguna de nuestras obligaciones, -no importaba cuánto tiempo-, el abrazo de quién te cuida, la almohada que comparte el aroma de nuestros cabellos; todo ese trozo de mundo repartido en cien metros cuadrados y una playa.

No había terminado el día cuando, al pasar a la siguiente hoja para empezar con algún boceto, encontré algo escrito en mi cuaderno:

No tienes por qué hacer la maleta. No tienes que marcharte mañana.

Esa misma noche, sonó tu disco preferido de The Cure, y bailamos lentamente mientras Robert Smith nos cantaba una nana.

4 comentarios :

  1. Me gustan The Cure. Me gustan desde hace ya más de treinta años y doy fe que la música de Smith es perfecta para bailes noctámbulos.

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  2. Yo en cambio no soy fan de The Cure y si algo se me quedó grabado cuando los vi en concierto ya hace años es la voz de ese hombre.
    Me he sentido transportada y me ha encantado.

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  3. Me encanta tu manera de hilar palabras, recuerdos, de lograr que me transporte al lugar que narras. Intenso, y precioso recuerdo.

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