1 feb. 2012

Recuerdo ser un niño, y mirar por la ventanilla del coche en uno de aquellos atascos nocturnos, imaginando historias para aquellas vidas que iban y venían, en pequeños paquetes de cuatro ruedas. Y recuerdo la tristeza de suave melancolía que me provocaba desconocer a tantos seres, recuerdo mitigar la desazón con vidas inventadas que me permitían abrazar al mundo entero.
Lo recuerdo.
Lo recuerdo, porque hace ya mucho tiempo que aquella chispa de humanidad quedó atrás, demasiado volátil para el insondable desengaño de la adolescencia.

1 comentario :

  1. Palabras que rescatan una sensación honda. Un sentimiento lejano... y cercano. Entiendo ese proceso.
    Preciosa composición. Me gusta vuestro blog. No lo digo por decir.

    ResponderEliminar