15 jul. 2012

Recuerdo que una vez conseguí desprenderme del miedo que conlleva tener a un ser querido a mucha distancia. En realidad fue más fácil de lo que nunca había imaginado. Solo con unir nuestros corazones, fuimos capaces de imaginar un mundo en el que no existían los años, ni los meses, ni los días, ni siquiera los segundos. Por no hablar de los kilómetros que nos separaban, esos nunca habían sido ningún problema. Tampoco las lágrimas de las despedidas, que siempre nos inundaban en cada abrazo antes de ese adiós. Lo único que importaba en ese momento era el "tú y yo". Un hilo transparente e irrompible nos unió en el primer contacto que tuvimos, él fue capaz de atarnos bien fuerte y dejar que todo lo demás desapareciera. Capaz de hacerme resucitar entre tus (a)brazos, de sentir ese vaivén que llevaban todos tus besos y de notar tu cuerpo entralazado al mío, pese a que no estuvieras, cada noche. Era resistente a mareas enfadadas, a tormentas destructoras, incluso a discusiones rompedoras. Hilo que enlazó nuestra dulce, aunque amarga, distancia.

6 comentarios :

  1. Cuanto sentimiento y calidez hay en tus letras!

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  2. No se puede extrañar a quien no ha partido, te llevo conmigo en cada reflejo, en cada sombra- En todo lo que amo-

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  3. Hay hilos que aguantan tormentas. Y cuerdas de nueve cabos que se deshilachan en un abrir y cerrar de ojos.

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  4. La distancia más amarga no se mide con kilómetros sino con dimensiones de emoción o sentimiento, aunque tampoco se puede decir que la lejanía no importa.

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  5. Precioso, me has inundado, consumido y todos esos adjetivos que por cierto, no se me vienen ahora a la cabeza. Querida, tienes una seguidora más, me gusta mucho como escribes. Te seguiré leyendo. Espero tu firma. Besos volados de un pequeño pájaro de Julio. P.d.: Acabaré descubriendo que eres grande (:

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