11 ago. 2012

Recuerdo que media docena de velas iluminaban aquel mantel de cuadros blancos y azules. Un pequeño jarrón con una solitaria flor presidía la mesa, y los cubiertos descansaban ya sobre los platos. Había sido una cena especial, elaborada con esa dedicación característica nuestra, y apenas habíamos terminado, decidimos dejarnos caer sobre las tumbonas del patio, con un cigarro entre los labios.
Y ahí estaba la noche. Una noche espléndida, de esas en las que te sientes íntimamente observado por la bóveda celeste. Una bóveda celeste ansiosa de mostrar su grandeza, en forma de cientos de tililantes puntos blancos. Quizás hubo otras veces en las que he observé las estrellas en compartida intimidad, en deseosa compañía. Pero sólo soy capaz de recordar aquella. Y hablamos durante largas horas, en una desnudez de la que no éramos conscientes. Con una honestidad que quizás nos estaba exigiendo aquel paisaje magnífico. Me daba cuenta entonces del tesoro del que era partícipe. De que aquello que veía en ti, aquello que mostrabas, era una faceta de la que yo era espectador exclusivo. Tus lágrimas, tus miedos. Tus sonrisas y recuerdos. Esos ojos que tan sencillo hacían imaginarte siendo una niña, era algo que nadie salvo yo mismo podía observar. Y en ese momento me sentía feliz, alguien especial, invadido por una sensación tan mágica como indescifrable, nueva. 

Me observaste durante unos segundos, como una segunda primera vez, para después volver a girar la cabeza hacia la negrura. Sonreíste. 
Todo en el mundo parecía quedarse corto, ante el alcance de tu mirada.

5 comentarios :

  1. Precioso, es especial la última frase es sobrecogedora...
    Hoy debe ser el día de las estrellas, debe ser que el fenómeno astronómico de ayer ha influido en nosotros ;-)
    Un abrazo.

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  2. Esos momentos son mágicos, cuando descubres una faceta nueva de alguien, la otra cara de su sonrisa.
    Un beso enorme :)

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  3. Lo maravilloso es que cuatro ojos puedan ver lo mismo en el infinito, y recordarlo...

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  4. Existen personas así? O somos nosotros las que las vestimos de esa grandeza? A veces lo dudo, pero te conozco, así que sé que existen personas así, y ya no tengo que dudar más :)

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  5. La maravillosa experiencia de sentirse un ser privilegiado al descubrir un alma que se quiere. Lágrimas, sonrisas, estrellas y tiempo detenido. ¿Quién puede negar que existe el paraíso?
    Y la admirable capacidad de contarlo así.

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