12 oct. 2012

Recuerdo tu imagen desaliñada y somnolienta al otro lado del cristal. Aún no había amanecido y sentí unos irrefrenables deseos de salir de aquel autobús y refugiarme en tu abrigo de mendigo, dormir todo lo que no habíamos dormido esa noche, agazapada en ese lugar secreto lleno de ti y de calor. Saqué un libro pero no fui capaz de leer una sola palabra. Cinco paradas más adelante recibí un mensaje en mi móvil. Mis sábanas siguen oliendo a ti. Fue en ese instante cuando florecieron, en un ramillete multicolor y caótico, llenándome el pecho de primavera en mitad del peor de los inviernos.

4 comentarios :

  1. El olor, nos trae tantas cosas... verdad? Hay olores que quisiera que me acompañaran siempre.

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  2. Cuantas y cuantos quisieran recibir un mensaje de texto al móvil como ese...

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  3. Es que hay flores que pueden con cualquier invierno, abrigos de mendigo que sientan perfectos, noches casi insomnes que no abaten sino que te vuelven ligero como el aire. Recuerdos precisos y preciosos que lo valen todo.

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