10 jun. 2013

Recuerdo esa madrugada como si fuera hoy; una corta llamada cambió el rumbo de mis días y la palabra 'muerte' retumbó durante semanas entre mis entrañas. Empezamos invierno con habitaciones demasiado blancas, con idas y venidas y noches sin alma. Mis fines de semana se resumían en paseos por pasillos repletos de batas blancas y de fantasmas, cuando todo el mundo se encerraba. Los olores repugnantes me invadían solo entrar en el ascensor para subir a la 3ª planta y el miedo a no saber qué encontrar detrás de esas puertas me consumía en un instante. Recuerdo los primeros días con pena; su figura hundida en esa cama, mis palabras y el silencio como única respuesta. Luego las cosas mejoraron lentamente; el miedo se ausentó durante varios días, su figura se convirtió otra vez en cuerpo vivo y sus ganas por vivir me ayudaban un poco a subsistir. De la noche a la mañana las cosas se torcieron otra vez y los siguientes días los pasamos en una habitación oscura, sin luz natural y sin vida. Su cuerpo conectado a esos ruidosos aparatos y el incesante tic-tac del reloj de la sala de espera me angustiaban. El paso lento de los días, sus cambios de humor y sus palabras llenas de odio me rompían el corazón. Recuerdo ese último día a su lado, mis lágrimas en la puerta predisponían que ésa era nuestra última despedida.

8 comentarios :

  1. Sé lo que es eso. Palabra por palabra. He escrito sobre muchas cosas y ahora me doy cuenta que nunca escribí sobre ello. Y no fue sólo una vez. Tal vez lo he evitado, tal vez he preferido escribir otras cosas, tal vez, lo más seguro, no tengo el valor que tú tienes.
    Y además lo cuentas de forma maravillosa, llevando a uno del principio al final sin que se dé cuenta, robándole durante un rato el alma, como esas noches a las que te refieres.
    Un abrazo

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  2. Hace como 18 años recibí una llamada, era domingo. Esa llamada me amargó, me arruinó, quedó como un tatuaje horrible. La muerte llegó después, pero el llamado es imborrable. Un abrazo.

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  3. Al menos hubo un adiós, una despedida. Eso calma un poco la pena desgarradora.

    (sonrisa de elefante)

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  4. Que ironía que un texto tan bueno me traiga recuerdos tan malos. Precioso, sin duda.
    Un abrazo.

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  5. Por desgracia me suena tanto esto y lo has descrito tan bien que salgo con el alma tocada. Que duros son esos instantes, y que imposible resulta olvidarlos después.
    Un texto magistral, duro y conmovedor al mismo tiempo. Transmite tanto que compunge el alma.
    Un abrazo enorme!!!

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  6. Y la palabra "muerte" nunca se fue de aquí.

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  7. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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  8. Sé demasiado de muertos. Y sé que sigo admirando su maravillosa capacidad de transmitir sentimientos a través de la palabra. Abrazos siempre (hasta cuando no estoy en mi pequeño cabaret)

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