5 mar. 2014

Recuerdo despertar por la mañana desnuda entre tus brazos y con una de tus manos abriéndose camino entre mis piernas mientras la otra subía por mi vientre hasta mi pecho. 

Sabías cómo me gustaba despertar y era tu especial y personal forma de darme los buenos días. Todo mi cuerpo respondía de inmediato a pesar de que el cerebro siguiera en ese mundo flotante que está entre la realidad  y el sueño. El despertar llegaba con el orgasmo a los pocos minutos. Con la boca seca tras el placer intenso, te besaba y te decía "buenos días a ti también". Y antes de que pudieras reaccionar, mis manos estaban por todas partes buscándote, encontrándote y logrando que te estremecieras entre gemidos que eran música para mis oídos. Así empezaban nuestros días.

Esta mañana he despertado sola en una cama vacía. Bajo las sábanas mi cuerpo desnudo ha buscado el calor del tuyo. He tardado varios minutos en darme cuenta de que no estabas y ya no regresarías. La mesilla de noche desierta, los armarios abiertos y vacíos... Y tus últimas palabras antes de cerrar la puerta han resonado en mi cabeza: aunque no lo creas, la vida sigue.

5 comentarios :

  1. "Ahora sé que sólo haré una cosa:
    Nada.
    No quiero posesiones, ni recuerdos.
    Ni amigos, ni amores ni ataduras.

    No son más que trampas"

    ...pero la vida misma es una trampa
    en la que hay que caer de lleno todos los días.

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  2. Tantas veces que hemos pensado eso mismo, que desgraciadamente, la vida seguía y nos abocaba a sobrevivir. Que como todo el mundo sabe, dista mucho de vivir.

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  3. Puta madre, viviría leyendo tu pasado...

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  4. Intensas y sentidas palabras. Pienso si es que el poder de la ausencia es una enfermedad crónica de la memoria.

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