18 abr. 2014

Recuerdo que aquel día llevaba un vestido azul que me iba demasiado grande, aunque estoy segura que dejé de ponérmelo antes de que me fuese pequeño. Una mañana mientras estaba viendo la película de Toy Story llegaron mi padre y su amigo y desenchufaron la televisión y se fueron y yo no entendí nada. Poco a poco vaciamos aquella casa con escalera de caracol hasta mudarnos a otra nueva. Pensé que en alguna de las cajas se había perdido mi hermano también, pero que volvería, tenía que volver. Nunca acabé de ver Toy Story. Y cuando iba a las fiestas pijamas de mis amigas y me preguntaban si tenía novio, respondía que yo ahora estaba divorciada, como ellos.

2 comentarios :

  1. Si una película se interrumpe así supongo que nunca se podrá terminar de ver. El problema de los adultos es que nos olvidamos que las dimensiones del mundo de los niños no es proporcional al tamaño de estos. Hay cosas que son imposibles de comprender si no hay nadie capaz de explicarlas.

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  2. No me esperaba el final. Supongo que hay momentos en los que no estamos preparados para lo que nos viene encima.
    Y otros, simplemente es tan complicado afrontar algo que no resulta imposible.
    Me ha gustado como escribes. Un beso

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